Cuando somos pequeños, pocas cosas son tan importantes en nuestra vida como la Navidad, nuestro cumpleaños y que el Ratoncito Pérez nos cambie un diente por algo de dinero (que las chuches no iban a comprarse solas). Son los momentos más importantes del año y, hasta que nos destruyen la ilusión (el primero y el tercero son los padres y el segundo cada vez se celebra con menos ganas), vivimos en un oasis de felicidad echaremos de menos el resto de nuestras vidas.

Son momentos clave de nuestra infancia y, por lo tanto, nuestros padres debieron ir con cuidado de no destrozar sin más el delicado equilibro entre realidad y fantasía… pero, como veréis en la historia de hoy, eso no es algo que se aplique a todos los progenitores por igual.

Ilusión echa pedazos

Hoy os traemos la prueba de que utilizar la ilusión de una niña para darle una especie de ‘lección vital’ puede no ser la mejor cosa del mundo… y que hay opciones bastante menos duras y descorazonadas.


A Elisa se le cayó un diente y, como todo niño occidental, decidió ponerlo debajo de su almohada para que el Ratoncito Pérez le trajese su correspondiente (y merecido) regalo… pero lo que se encontró fue un trauma en forma de carta:

“Hola Elisa,

Me da gusto saber de ti. Hoy quiero disculparme por no llevarme tu diente, fue analizado por el equipo de expertos y no pasó la prueba debido a la falta de atención y cuidado. Encontramos restos de sobritas, de espagueti y cereales, en esta ocasión no será posible realizar el pago.

Te recomendamos lavarte los dientes 3 veces al día y que utilices la técnica de cepillado dental.

Espero volver pronto Elisa.

¡Cuídate!

Atentamente,

El Ratón Pérez. “

El mensaje que se pretende trasmitir con la carta, como resulta evidente, es positivo, ya que la higiene bucodental es fundamental para nuestra salud… pero romperle la ilusión a una cría puede que no sea la mejor forma de trasmitir dicho mensaje sin que esta quede traumatizada de por vida… y lo cierto es que esta es la mayor crítica que ha recibido este asunto en redes sociales.

La carta, publicada por la tuitera @TeneisMe junto al comentario “Mátame camión”, acumula ya más de 1.800 ‘me gusta’, más de 600 retweets y un sinfín de comentarios que apuntan en la misma dirección: estos padres se han pasado varios pueblos.

Educar a un niño es algo bastante complejo, pero puede que este tipo de técnicas tan agresivas no sean la mejor opción. Hay formas bastante más didácticas y sanas de inculcar hábitos en los más pequeños de la casa, y estos no tienen que pasar necesariamente por el ‘castigo’.

Muchos usuarios han reaccionado a esta publicación, incluido el maravilloso (y mágico) Luís Piedrahita:

Y es que, como bien señala la usuario @ninielender, lo mejor es ayudar a crear hábitos y no obligar a través de la coacción:

Y, por el otro lado, también hubo usuarios que defendieron la carta y minimizaron los efectos que este tipo de castigos podrían tener en los niños:

Y recordad que siempre podéis ver la peli del Ratoncito Pérez que se estrenó hace unos años y que a mí me cambió la infancia:

A vosotros, ¿Qué os ha parecido todo este asunto? ¿De qué lado os posicionáis? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.

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